La tradición dicta que los dos presidentes se reúnan a comer en las horas previas al derbi madrileño entre el Atlético y el Real Madrid, que el ambiente entre ellos sea cordial y distendido. También que hablen ante los medios, pero esta vez la tradición se ha roto. El único que ha querido hablar ha sido el anfitrión, Enrique Cerezo.Cerezo se mostró animado y en tono de broma comentaba a los periodistas que a lo largo de los años cambiaban los presidentes del rival, pero que lo que nunca cambiaba era el resultado. Ya en un tono más serio, Cerezo aseguró que "el Madrid no llorará por la ausencia de Cristiano, ya que tienen una gran plantilla".