La primera prueba la han superado perfectamente. Quedan otras dos. La Puerta del Sol se viste de gala para recibir el Año Nuevo. Dos son las personas sobre quienes recae la responsabilidad de que nada falle mañana. Estos relojeros llevan trece años mimando el reloj más emblemático de España. Según sus cálculos y su trabajo, la precisión de la maquinaria está a punto para comernos las uvas con cada campanada.